A 7mm de la realidad

Son las 11 de la noche, el ambiente esta helado, la casa esta paralizada en un brillo azul opaco solo iluminada con las luces de la calle. Y aquella pregunta todavía me azota la cabeza ¿Quién soy yo?, ¿Qué hago aquí?, llevo tirado en mi cama casi todo el día, apenas me levanto para comer la primera basura que encuentro en el refrigerador, no me dan las ganas de encender las luces. Llevo así semanas quizás más de un mes, y aun esta todo tan fresco en mi memoria, la visita de aquel viejo, la muerte de Edgar, y mi hallazgo con Sofía. No se que hacer, todo es tan irreal pero concreto a la vez, todo se ha revuelto en mi tan agudamente.



Fueron unos meses atrás, después de un recital que di en el Teatro municipal de viña del mar, recuerdo las partituras de Chopin tal cual como las arrugas en el rostro de aquel viejo. Por mi parte, creo que el recital salio bastante bien, no recuerdo nada de cuando tocaba el piano, de hecho ahora que esfuerzo mi memoria, nunca he tenido recuerdos de los momentos en que toco el piano, es como si perdiera la conciencia. Esto me ha sucedido siempre al parecer, me siento frente al piano, veo las teclas y luego lo único que escucho son los aplausos y la ovación de la gente, pero no están en mi memoria los momentos en los que muevo las manos en el instrumento y produzco la música.

Esa noche era todo normal, el ambiente elegante, el público, fotografías y admiradores que se acercan, pero súbitamente de entre un mar de gente que se forcejeaba por saludarme a la salida del teatro, se acerca un hombre viejo mientras abro la puerta de mi auto y me dice:
-Vicente, Vicente Romero.
-Así es.- Respondí yo, como si se tratara de un admirador o algún estudiante buscando consejos.
- Debe venir conmigo, su vida corre peligro.-
En ese momento subo a mi auto sin tomar mucha atención a lo que dice. Pero al darme cuenta de sus palabras, me asuste de aquella frase, quizás la reacción normal de cualquier persona ante una frase tan extrema en un momento inesperado.
-¿perdón?- el viejo no parece una persona docta o que tenga alguna afición por la música a través del parabrisa de mi auto viejo.
- Mire, se que suena raro, pero usted debe venir conmigo, tengo respuestas a algunas preguntas que usted debe tener, sobre aquello que le esta sucediendo.
- ¿Se ha dado cuenta que hay momentos de su vida que parecieran estar borrados o como si usted no estuviera allí?-
- Usted, aléjese de mi auto y no vuelva aquí o lo denunciare por amenazarme.-
-No, no entiende, yo solo soy un mensajero…-

No recuerdo haber oído mas mientras me alejaba del lugar en mi ruidoso auto, encendiendo un cigarrillo al instante. Todo es más relajante después de un cigarrillo, pensaba en que podría tomar cuando llegue a mí casa, nada fino obviamente, el trabajo como músico en chile no es uno de los mejores pagados, pero que más da. Si hay talento, hay que explotarlo, como decía mi padre. Claro, de repente me doy cuenta que las cosas no son como uno cree, pero que mas da, la cuestión es tratar de vivir tranquilo.

Algo se me quedo dando vueltas en la cabeza, y es la frase de ese viejo “se ha dado cuenta que hay momentos de su vida que parecieran estar borrados”, y tiene razón… existen y en ese momento, en el auto, con mi cigarrillo, me di cuenta de eso, pero aun no sabia la magnitud de lo que me estaba entrometiendo.

Pasaron los días y las cosas en mi cabeza perdieron rumbo, pensando en lo que me dijo el viejo, como un solo grano de arena estaba volcando y buscando recuerdos en mi mente que al parecer, estaban borrados. Una de las más intrigantes que recuerdo, es una reunión social, donde yo tenía 10 años, estaban toda clase de viejas pomposas, millonarias o no, eran todas gordas y pomposas, amigas directa o indirectamente de mi madre. Recuerdo haber estado jugando con mi auto a escala, un matchbox, de un alpha romeo rojo. De pronto, me acerco como niño inquieto a sentarme al sofá, junto con las viejas que me llamaban solo para hacerme cariño y tirarme la mejilla, lo normal que todo niño haría para conseguir un poco de dinero para golosinas. Recuerdo muy bien, a mi tía Sophie, una vieja de 55 años, viuda de 3 maridos y con una extensa herencia que se reflejaba directamente en su joyería digna de codicia por cualquier ladrón famoso. Aun no olvido cuando me mira con ese rostro de cariño y exceso de ternura, que toda señora siente al ver a un niño de 10 años, cuando de pronto mi mirada se fija en ella y ahí comenzó algo extraño, todo lo que veía se comenzó a volver rojo, y un dolor intenso entro en mis hombros, recuerdo que pensé en ese momento era que alguna vieja me estaba pellizcando muy fuerte… pero no, en ese momento existe un vacío.
Lo que recuerdo después, es que me encontraba sentado ahí mismo, y las viejas aun estaban ahí. Pero algo había cambiado en el ambiente, para mi corta edad en ese entonces, el frió mirar de todos los rostros hacia mi, como si fuera un condenado a muerte. Mi tía sophie tenia una mirada de sorprendida y atónita hacia a mi… la habitación estaba completamente en silencio, pero en un silencio a punto de estallar, recuerdo haberme puesto de pie, decir “tengo hambre” y que mi madre se lanza sobre mi y me lleva a mi habitación, al segundo piso, para castigarme por algo que no entiendo y me dice “debes aprender a comportarte ante las damas” y yo sin entender nada, me puse pálido y espere en mi habitación.

Han pasado ya 16 años desde ese incidente, claro, aunque sea ahora considerado como un joven y talentoso pianista, cada vez que trato de acercarme a la tía Sophie en las reuniones familiares; siempre ella comienza a sudar y tiritar, o esquiva la vista cuando trato de saludarla, no entiendo sus resentimientos… sin contar que la ultima vez que me acerque a conversar con ella, se retorció en gritos y llantos, y tuvieron que llevarla a su casa antes de tiempo, Personas extrañas hay en todos lados.

Claro esta que algo sucedió que ella no perdono nunca, aunque no lo recuerde, algo tiene que haber sucedido que ella no ha podido perdonarme en tanto tiempo, ni siquiera como algo que halla cometido un niño de 10 años hacia ella, pero en fin, nunca he llegado a saber que paso.

Otra situación que recuerdo, cuando me trataron de asaltar en Valparaíso una madrugada, por dos tipos, recuerdo haber estado caminando rumbo a una estación por cigarrillos cuando salieron los asaltantes, y cuando estaban en las típicas amenazas verbales que uno debe traducir a un idioma entendible, se me borra el recuerdo, y de regreso solo recuerdo a un tipo tratando de tomarme de los brazos y yo sobre el otro golpeándolo sin piedad.

Podría continuar, pero creo que la que mas me llama la atención es la del piano. Desde que comencé a trabajar como intérprete y dar conciertos, he perdido toda memoria sobre mis manos tocando el piano, todo se ha vuelto una incógnita, yo creía que eran cosas del momento, de la pasión del intérprete pero creo que esto va más allá de eso. Eso si no hubiera visto al viejo de nuevo.

Fue un día lluvioso creo, caminaba normalmente hacia el supermercado, cuando de pronto se acerco este viejo de la nada, esta vez estaba acompañado por un joven, creo que tenia mi edad, pero se notaba que era musculoso y fornido, de tez morena y vestía como un joven cualquiera.

-¿me ha estado siguiendo?...- contesto alterado pero guardando la calma.
-Si es que así se le puede llamar… debe entender Vicente, esto es por su bien y por el bien de muchos… debe acompañarme-
-haber, explíqueme… le doy 5 minutos para explicarme porque yo debería seguirlo a usted… como se llame.-
- Usted tiene un don único señor Vicente y hay gente que esta dispuesto a todo porque usted no lo sepa…- la mirada del viejo se acentúa. – existen demasiadas partes en su mente que parecieran no existir ¿verdad?, ha buscado respuestas y no llegan por ningún lado, todo es confuso ¿verdad?...-
- Eso es verdad, lo acepto, pero no es motivo suficiente como para seguirlo a usted tan simplemente… ¡ya lo se!... esto es una broma ¿verdad?... Edgar los envió, debería haberlo adivinado…. Ajajá el es el único que sabe sobre mis lagunas mentales.

Es verdad, en mis tiempos de universitario, ya van mas de 6 o7 años de eso, busque ayuda por mis lagunas mentales, realmente no les di mucha importancia, pero Edgar, un amigo que hice desde estudiante, al contarle sobre lo extraño que me pasaba, me sugirió, increpo y prácticamente empujo a que buscara ayuda con algún profesional. El es la única persona con un sentido del humor tan extraño, y tan rebuscado que podría hacerme una broma como tal.

- Discúlpeme, pero no conozco a ningún Edgar.- al decir esto, el viejo pronuncia una mirada dura, que lo único que hace es echar abajo mis teorías de bromas o cámaras escondidas.
- Comienzo a tomarlo en serio señor… ¿Cuál es su nombre?- exclamo con nerviosismo mientras busco un cigarro en mis bolsillos
- Raúl Montoya, perdone mis malos modales al presentarme debidamente.- La mirada aun se mantiene fija en mi.
- Pero explíqueme, Raúl… como quiere yo que confié en Usted, si me ha estado siguiendo o… ¿Cómo explica un encuentro en un lugar así?, no creo que sea tan fanático de los estacionamientos.- En ese momento enciendo un cigarrillo para simular calma.
- La manera en como podemos encontrarlo es parte del enigma al cual usted se niega a aceptar, ¿o acaso usted me creería que el joven que esta a mi lado pudo percibirlo solo concentrándose?-
- Tiene razón, no le creería, no estoy de ánimos como para escuchar cosas de niños ni charlatanería de ese estilo, ahora si me permite, debo marcharme, creo que iré a otro supermercado.- Siento la rabia en mis manos mientras apago un cigarrillo a medio encender y abro la puerta de mi auto.- En ese momento, el viejo se me acerca y me pasa un papel con un numero de teléfono, con la palabra “Raúl”, pero en el instante lo arrugo y lo tiro al suelo.
- ¡Ya Basta!... no puede entender que no quiero participar, sea lo que sea que quiera, estafarme, embaucarme o simplemente hacer una jugarreta… no quiero participar.-
- Tu también los escuchas, ¿no?- el joven acompañante del viejo, habla con mucha mientras se acerca a recoger el papel.
-También estas confundido, y se que también lo has pasado mal por lo mismo, y ya te has resignado a no buscar respuesta y vivir con eso como algo sin respuesta, cura o retorno…- en ese momento se acerca a un costado mió, y su presencia y tamaño, me crispan los pelos.
- Si estamos aquí es para ayudarte, si quieres patalear y llorar, bien por ti, pero al menos ten un poco de respeto. Al final… estamos todos conectados, te guste o no.- el miedo y la presencia de el, hacen que tímidamente tome el papel y me suba al auto como un pollito al cual le acaban de ladrar.En ese momento, enciendo el motor y todo se comienza a poner rojo, de un color carmesí, y comienzo a sentir calor en el cuerpo, cuando miro, Raúl tiene cara de preocupado y me mira acercándose al auto.

Cuando desperté, estaba en un sillón, recostado, en un lugar húmedo, pequeño, con una lámpara en el techo, con algunos insectos golpeándose contra su ampolleta de bajos Watts. Al costado mió estaban sentados, Raúl y el joven. Como es obvio, mi reacción mas normal fue:

- Si esto es un secuestro, les digo de antemano que no tengo dinero ni para rescatar a mi gato.
- Relájese Vicente, esto no es un secuestro, lo que pasa es que usted sufrió un trance y de una u otra manera, de eso se trata todo esto.
-¿Trance? ¿Algo así como un estado mental?... ¿algún tipo de música electrónica?...
- Señor Vicente.- dijo Raúl, esbozando una leve sonrisa.- Trance se puede definir como un mecanismo psicológico en el que la persona abandona su conciencia externa o interna, y entra en una cierta forma de conciencia diferente, que en la mayoría de los casos se desconoce totalmente.
- ¿algo axial como dormir de pie?...
-Se podría decir que muchas veces la pérdida de conciencia se puede asociar a dormir…-
-¿Existe alguna píldora para esto, alguna cura?… ¿algún jarabe?- trato de buscar la solución que todo humano buscaría.-
- En su caso, señor Vicente, el trance es… un mecanismo parapsicológico… y es aquí donde la explicación se puede volver delicada…- Se le nota en el rostro, que a Raúl le cuesta ordenar las palabras para poder armar una explicación lógica…
-La medicina occidental, como usted la conoce, señor Vicente, esta basada y trabajada bajo cánones físicos y científicos, donde el cuerpo viene siendo lo principal del concepto de salud, evitamos envejecer, evitamos que la vida se vaya rápido, y enfocamos la medicina en simplemente evitar la muerte al punto que no queremos ni siquiera nombrarla.- En este momento Raúl toma una taza con te que había en la mesa.
-En resumen, si esta taza fuera usted… donde su cuerpo seria la loza, y su alma fuera el te en su interior… bajo estos conceptos, la medicina que usted conoce solo se preocupa de mantener intacta la taza, pero no su contenido.- Esto se vuelve mas extraño cada vez.

En ese momento Raúl deja caer la taza, la cual se hace pedazos al chocar contra el suelo.

-¿Qué es lo que acabo de hacer, señor Vicente?- pregunta mirandome a mí.
-… No lo se… acaba de romper la taza… ¿hace lo mismo en todas las casas donde va?, porque sinceramente no es muy Cortez y educad…-
- Señor Vicente, rompí la taza, simbolizando la muerte… ahora si observa… el te quedo sobre el suelo en distintos lugares…- Su tono se vuelve mas duro.
-Si yo tomara este liquido y lo dejara en una taza nueva entonces tendría la…-
-Reencarnación…- Interrumpo.
-Exactamente señor Vicente.- una sonrisa crece en el rostro de Raúl.
-¿Entonces supuestamente soy un reencarnado?...- pregunto imbécilmente.
-No señor Vicente…- Su mirada apunta fijamente la mía y siento algo de miedo.
-Hay ciertas personas que tienen la capacidad de por unos instantes, vaciar su propia taza y por un momento dejar que otra alma se deposite en su cuerpo…-
-Un médium…- interrumpo nuevamente.
-…los médiums se caracterizan por poder dejar poseerse por cualquier espíritu, alma, esencia o como quieras llamarle y por un instante dejar que esa entidad tome su cuerpo. Y todos los médiums necesitan estar bajo un profundo proceso y muchas veces doloroso paso para que logren su acometido…- La mirada se agudiza aun mas.
-Usted señor Vicente, es el único médium involuntario que se conoce…-

Un silencio vuela por la habitación abofeteándome sin piedad, aunque en cierta manera en ese momento me dio bastante más humor que un ataque de seriedad.

-Entonces, supuestamente, yo soy un médium… y no uno cualquiera, uno que puede ser atacado y ocupado involuntariamente, ósea que simplemente yo… tengo un cuerpo multiuso, como un teléfono publico para el mas Allá.

- Algo asi, pero un poco mas... me atreveria a decir.

...Continuara

1 comentarios:

Anónimo dijo...

noooo por eso . . . ¿qué sigue? :(

jajaja
jajaja
jaja
advertise here


Created with flickr slideshow.