
Cuando la tierra era aun plana y las nubes estaban hechas de fuego, Cuando las montañas aun eran amigas del cielo. Existía una especie que caminaba feliz con sus piececitos descalzos, Ellos tenían dos pares de brazos, y dos pares de piernas, tenían dos caras que se observaban tranquilas desde una sola cabeza, así veían todo alrededor mientras conversaban y comentaban lo que veía uno y otro, eran felices y no sabían nada del amor, esto fue antes del origen del amor.
Y existían y convivían en paz, se veían como una mujer y como un hombre, pegados por la espalda, enrollados, eran los hijos del sol y las hijas de la luna.
Los dioses que nos comenzaron a observar celosos y asustados de nuestra fortaleza, entereza y felicidad decidieron hacer algo al respecto, así que Thor dijo “Los matare con mi martillo como mate a los gigantes”, pero Zeus dijo “!no!, mejor déjenme usar mis rayos como tijeras, como las use para cortarle las piernas a las ballenas, o como convertí a los dinosaurios en lagartos”; entonces Zeus tomo algunos rayos y en una carcajada grito “Los dividiré justo en la mitad, los cortare justo en medio”. Y las nubes de tormenta se juntaron en el cielo y brillaron como grandes bolas de fuego.
Y el cielo comenzó a llover fuego y rayos, en forma de filosos cuchillos y nos separó abriéndonos la carne separándonos a los hijos del sol e hijas de la tierra. Y un dios Indio cosió nuestra gran herida y dejo un pequeño agujero en la barriga, y lo llamo ombligo solo para que recordemos el precio que tuvimos que pagar. Y Osiris y los dioses del nilo juntaron una gran tormenta, con forma de huracán, que soplo con fuerza solo para dispersarnos por el planeta, en un rio de viento y lluvia, y luego cayó una ola gigante que nos lavo la memoria. Y si no nos volvíamos a comportar mal, ellos nos cortaran de nuevo, y estaremos saltando en un pie y mirando solo por un ojo.
…La última vez que te vi, ya divididos, tú estabas mirándome a mí, y yo te estaba mirándo a ti… tu me eres familiar, tu voz y la manera en que te movías, pero no te podía reconocer; porque tenias sangre en la cara, y yo tenía sangre en los ojos. Pero podría jurar por tu expresión, que ese dolor en lo profundo de tu alma, era el mismo dolor que estaba en la mia… ese dolor, que parte justo en la mitad del corazón, le llamamos amor. Y cuando te reconoci, quería rodearte con mis brazos, tu querías abrazarme también, queríamos que nuestros cuerpos fueran uno nuevamente, como si nos hubiéramos extrañado por más de dos mil años, había algo que solo sucedia en ese momento, estábamos haciendo el amor.
Fue en una fría tarde, hace mucho tiempo en el que te vi por última vez, y la mano de Jave nos separo, fue una historia triste de contar, pero a medida que nos vamos quitando la sangre y nos reconocemos lentamente, la historia triste deja de importar, solo importa el escuchar las historias maravillosas que tenemos cada uno y de las cosas maravillosas que vimos en el camino a reencontrarnos.
Y este es el relato de cómo nos convertimos en criaturas solitarias de dos piernas, porque esa es la historia del origen del amor.




4 comentarios:
aermh . . . *sigh*
U_U
Llega el momento en la vida de todo hombre, en el que debe escribir un post totalmente emo, lo siento.
jajaja no lo sientas, no está emo y estás en tu derecho además xD
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