El lado C del planeta

Sobre las posturas amargas, aquellas que no están deacuerdo con nadie, esas que van en dirección radicalmente opuesta a la corriente del rio de la vida moderna, de esas soy partidario, y sin querer me hice amigo de muchas de ellas.

Esas posturas que no agradan ni a políticos ni anarquistas (que por cierto es mucha moda ser contestatario en esta época y salir en postales tirando piedras) son mis favoritas, cuando te das cuenta que el sistema y los que se dicen luchar contra el son parte del mismo circo y todos terminan siendo un mercado rentable donde la venta de idealismos obsoletos o planamente utópicos están a la alza. Cuando dejas de creer en mohicanos y en trajes de corbata por igual, porque al final el único que gana es el señor de la botillería, y cuando te das cuenta que estas en un vacio temporal del sistema uno ve que realmente existen poquísimas personas que comparten el cansancio que llevas.

Vivo en un mundo, donde se alaba a los que alzan la voz, pero que nadie se da cuenta que esa voz no dice nada, que solo quería hacer eso, alzar la voz y quedarse ahí dando vuelta con la pose de importante. Claro, no se trata de ahora comenzar a censurar señora, es demasiado tarde para esas medidas medievales y novelescas, el mundo ya se volvió un vertedero de información, donde se tiene que escarbar entre toneladas y toneladas de palabras mal escritas, frases mal dichas y garabatos contra cualquier tipo de autoridad (llámese policía, gobierno, padres, profesores, etc.) para encontrar algo de información real.
Es como escarbar en los kilos y kilos de maquillaje de una chica normal de hoy en día para poder darme cuenta que es lo que está tratando de expresar con su rostro. Hablamos de nosotros mismos como una de las épocas de mayor libertad y rompe barreras de la historia, pero yo creo que cada época se define a sí misma como rompe barreras, no es algo que me sorprenda. Creo que de a poco, y muy lentamente, se está gestando una generación X, un grupo de personas que elije la alternativa C, una generación que quiere poco a poco restregar en la cara al mundo lo vacio de los idealismos desgastados y sin brillo, de frases de políticos, contestatarios y delegados de centros de alumnos con hambre de cámara que lamentablemente se están quedando sin electricidad.
Que poco se escribe sobre aquellos alumnos que no quieren ir a las marchas y protestas faranduleras, de aquel alumno que quiere terminar pronto ese calvario llamado educación, que sabe que el mundo es un lugar roto y que estaba así mucho antes de que el llegara a él. Aquel que solo quiere llegar a su casa para descansar, aquel que no levanta la mano cada vez que el profesor pide una opinión, aquel alumno que no es el más popular de su clase, el que no es el más aplicado pero tampoco el más conflictivo, el que se sienta a mitad de la fila a escuchar música y que sube a todo volumen su reproductor de mp3 para no escuchar el resto de un planeta que se esmera en meter y meter ruido. Ese alumno será el dueño de la próxima década.



Escrito en un blog que no tiene otro propósito que meter más ruido en el ruido.

PD: Solo queda mostrar los dientes al mundo, y decirles que no llegaste a cambiar el planeta, pero tampoco quieres que te cambien como eres.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustan los lobos...
jajajaja
comentar sería contar la historia de mi vida. realmente me gustó este post. me dejó pensando...mucho.

jajaja
jajaja
jaja
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